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Aprende a terminar lo que empiezas

Pasa mucho y a casi todos nos pasa, que decimos que vamos hacer nuestra lista de pendientes, fijándolas por prioridades al llegar a la oficina, pero también es cierto que con facilidad nos envolvemos en la locura del día y vamos dando respuesta a “ciertas cosas”, que son importantes pero que a lo mejor podían esperar.

Les comparto 6 consejos que me ayudaron a mí, a trabajar de manera más ordenada y que mi tiempo alcanzara el verdadero equilibrio perdido. No te hablaré de orden lógico u obligatorio, he ido probado y ajustando en el camino.

  1. Prioriza tus tareas. Normalmente ordeno según fechas, para los que trabajamos en comunicación el tiempo es oro y debe utilizarse oportunamente. De esta manera evitas creerte la mujer maravilla y considerar que tiene 25 horas y 8 días.
  2. Establece un objetivo medible. Todos somos medidos por resultados, sin importar el esfuerzo detrás de ese número, para que no te desgastes en el camino y puedas cumplir con los tiempos, fíjate un objetivo de avances a lograr por día (si es un proyecto que amerita tiempo). Esto te ayudara a mantenerte enfocada y subsistir entre las demás tareas del día a día.
  3. Inicia por las cosas pequeñas. Desde que llegamos a la oficina hay pendientes, lograr darle frente y marcar como realizado las actividades que conllevan poco tiempo, te abre espacio para concentrarte en los grandes proyectos. Una vez leí la frase “The way you do anything is the way you do everything”, (como haces una cosa es como haces todo). Si no eres capaz de dar respuesta a las pequeñas cosas tampoco lo harás con las grandes. Ocúpate de responder ese correo que tarda menos de 5 minutos, llamar a un cliente o colaborador para dar respuesta a un requerimiento o para hacer una solicitud.
  4. Descubre una motivación. Más allá de preguntarte si es el trabajo que deseas -ojo, esto es importante- pero, piensa en la oportunidad que es estar en la posición en la que te encuentras, así que construye una motivación, que te permita dar un mejor servicio, y reconoce lo fundamentalmente clave que eres para la organización donde estas.
  5. Olvídate de ser multitasking. Crecí escuchando a mi madre decir, “El que mucho abarca porque aprieta”. Por lo que a mí me ha funcionado tomar las cosas una por una y terminarlas. Por supuesto, que es muy malo tomarlo literal, pero si rescatar que hay tareas que requieren concentración y enfoque, para terminarlas y continuar con lo demás. Querer escuchar las historias de anoche, entregar el reporte antes de las 10 de la mañana, hacer llamadas innecesarias y ser puntual en tu próxima reunión, todo al mismo tiempo, es una locura y promesa imposible de cumplir.
  6. No olvides las pausas activas. No todo es trabajo obsesivo y compulsivo. Las pausas activas están más que aceptadísimas. Hacerlas en medio de la presión ayuda a liberar estrés, relajarse y tomar aire fresco para recargar las energías en medio de un mundo corporativo que urge constantemente por los negocios que hay que concluir, los números que hay que alcanzar y los estándares que necesitamos conservar.

Disfruta todos los días con lo que haces, comprométete con ser una mejor persona y desarrollar constantemente tus habilidades. Terminar las cosas que empiezas, no solo es un beneficio en la cultura de las organizaciones, sino que también en tu vida personal trae beneficios que generaran la admiración de todos.

#PRgirl

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